lunes, 17 de julio de 2017

D. Rafael Andújar y Vilches en la Investidura de la Orden de los Caballeros Ballesteros de la Santa Cruz del Rey Fernando III


SAS D. Rafael Andújar y Vilches, VII Príncipe de San Bartolomeo y Gran Maestre de la Real y Militar Orden de los Caballeros y Damas de San Carlos, participó en la investidura de los nuevos caballeros y damas de la Orden de los Caballeros Ballesteros de la Santa y Vera Cruz del Rey Fernando III. Esta Asociación es la organizadora de los actos conmemorativos de la Batalla de las Navas de Tolosa, un acto bélico que permitió la reconquista de terreno para la cristiandad en 1212.


El acto se celebró en la Casa de los Caballeros o de las Órdenes, en la localidad jienense de Santa Elena, donde los nuevos investidos pronunciaron su juramento de ingreso en la mencionada Orden. 

La actividad principal de la Orden de los Caballeros Ballesteros, no es otro, que mantener vivo la Batalla de las Navas de Tolosa, donde las tropas de la coalición cristiana encabezadas por el Rey de Castilla, Alfonso VIII, al frente de 70.000 soldados, se enfrentaron al ejército musulmán compuesto por 120.000 hombres, obteniendo la victoria en el término municipal de Santa Elena.

Según las crónicas de la época, el Rey de Castilla, Alfonso VIII y el Arzobispo de Toledo, Mons. Rodrigo Jiménez de Rada, en la tarde del 16 de julio de 1212, visitaron el campo de batalla, viendo que el terreno estaba sembrado de cuerpos sin vida  y la tierra teñida de sangre. La batalla había durado a penas unas horas y todo era desolación y muerte.

Al morir de forma inesperada el noble rey Don Alfonso VIII, es su nieto Fernando III el Santo, quien funda la MILITIA SANCTAE CRUX dando nombre al conjunto de Caballeros que allí quedaron, y manda construir, junto a la ermita de la Santa Cruz y en el mismo campo de batalla, una venta “muy fortificada” (siendo la Casa de las Órdenes parte de ella), para que se alojen la coalición de caballeros bajo el estandarte de la Milicia Santa Cruz, con la noble misión de cobijar y proteger a todo aquel peregrino que visitara estos gloriosos lugares y velar por los monjes encargados de cuidar la Ermita. Custodiar la Ermita y la venta fortificada que sirvieron para albergar el camposanto de los “Héroes de las Navas” y las reliquias (corona, espada y cetro del noble rey Don Alfonso VIII, bandera apresada a los almohades donde está representada la Señal del Cielo, Casulla con la que ofició misa el Arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada, “el Lábaro” de la Cruzada de las Navas de Tolosa, la Cruz del Arzobispo de Toledo Don Rodrigo, entre otros objetos de los personajes importantes de la Batalla.

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