martes, 3 de julio de 2018

El suroeste de Siria puede convertirse en un nuevo Alepo


“Quiero creer que en el Consejo de Seguridad no podemos permitir que esto se convierta en otro Guta oriental, o en otro Alepo oriental, o en Alepo en general, donde se sacrificaron y murieron tantos civiles. Sin embargo, veo que las cosas se muevan en esta dirección”, dijo Staffan de Mistura durante su intervención ante el máximo órgano de Seguridad de la ONU.

El diplomático instó a todas las partes a utilizar los medios a su alcance para intentar llegar a acuerdos con el fin de evitar nuevos sufrimientos para los habitantes de esa zona.

Asimismo, destacó la intensificación de los esfuerzos efectuados durante este mes para el establecimiento de un comité constitucional “dirigido por Siria, de propiedad siria y facilitado por las Naciones Unidas”. 

Por su parte, el director de operaciones de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, John Ging, detalló las consecuencias humanitarias de los enfrentamientos en la provincia de Dara'a, y calculó que a día de hoy hay entre 45.000 y 50.000 personas desplazadas debido a los enfrentamientos.

En el noroeste de Siria, en particular en Idlib, la situación humanitaria es cada vez más grave debido a los nuevos desplazamientos masivos que se iniciaron a finales del año pasado. 

Destacó que, en los últimos seis meses, más de medio millón de personas han sido desplazadas hacia y dentro de Idlib, ya fuera desde Ghouta oriental, Homs rural, Yarmouk u otras partes de esa provincia.

También expresó su creciente preocupación en relación con la escalada militar en esa zona ya que supuestamente 60 personas fallecieron en ataques aéreos entre el 7 y el 10 de junio.

Indicó que sigue mejorando la situación al acceso humanitario en el distrito de Afrin, especialmente por la respuesta de ayuda de socorro proporcionada por las autoridades y organizaciones turcas, y, en menor parte, por las Naciones Unidas, a través de sus socios humanitarios entre fronteras.

Pese a esos avances, las necesidades humanitarias continúan siendo grandes ya que la mayoría de centros de salud de las zonas rurales siguen cerrados y un gran número de escuelas, mercados y panaderías no reanudaron sus actividades debido a la contaminación por restos explosivos de guerra y la falta de trabajadores.

Además, el Departamento de Seguridad de las Naciones Unidas y el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas efectuó una misión de evaluación los días 13 y 14 de junio en la ciudad de Raqqa.

Pese a que la ONU considera el área insegura para el retorno de civiles, Ging estimó que unas 138.000 personas han regresado a esa urbe tras la retirada del ISIS en octubre de 2017.

Finalmente, Ging destacó que durante este año se ha producido una rápida evolución del conflicto, con cambios en el control del territorio y desplazamientos masivos de personas que afectan a casi un millón adicional de personas.

"El horror no conoce límites en Siria, donde los niños y niñas vuelven a verse atrapados en el fuego cruzado de la última ola de violencia en el suroeste. Los combates han desplazado a unos 20.000 niños, niñas y familias en tan sólo tres días. Según mis informaciones cuatro niños habrían muerto y muchos más han resultado heridos”, destacó la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta H. Fore.

Fore indicó que los menores precisan alimentos, medicación, productos de higiene y protección.

"UNICEF está dispuesto a prestar apoyo a los afectados por esta nueva escalada de violencia". Nuestros equipos proporcionan asistencia, alimentos, agua y saneamiento, educación y apoyo psicosocial a cientos de miles de familias en todo el suroeste del país.

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