sábado, 25 de agosto de 2018

A casi un año del huracán María, cientos de familias restauran sus hogares


Un equipo de la Organización Internacional para las Migraciones (IOM) llegó a la pequeña isla caribeña Dominica, menos de dos semanas después de que el huracán de categoría cinco diezmara sus viviendas, dañando o destruyendo el 90 por ciento de ellas. 

Wyzelle Philogene, madre de tres hijos, fue una de las beneficiaria del programa de la Organización. Ella admite que no tomó las precauciones adecuadas y que aún estaba en casa cocinando y haciendo las tareas domésticas cuando el huracán azotó la Isla. Esa indiferencia fue rápidamente reemplazada por el miedo mientras se apresuraba para mantenerse a sí misma y a sus hijos a salvo mientras los fuertes vientos y lluvias del huracán "María" causaban estragos. Al mirar su casa, todos los días, se sentía desconsolada.

“La casa parecía un desastre total. No había techo, ni puertas, una parte de la fachada voló, la mayoría de las cosas ya no estaban. Había cosas que compré antes de la tormenta y las perdí por completo. Mi televisor, lo compré el viernes antes de la tormenta en un paquete con estufa y nevera, y lo perdí todo”, cuenta Philogene. 


Durante casi un mes, ella y sus hijos vivieron en la casa de un amigo con entre diez y quince personas más. Aunque la nostalgia se apoderó de ella, la gratitud por la amable hospitalidad anuló esos sentimientos, y la madre y los niños hicieron todo lo posible para arreglárselas bajo las circunstancias. Cuando llegó el momento de regresar a casa, tuvo que dormir debajo de lonas y poco después, de sábanas dañadas y desechadas. 

“Cada vez que llovía, tenía que conseguir cubos y contenedores para recoger agua. No era lo mismo, pero teníamos que hacer frente, no teníamos elección”, recuerda Philogene con tristeza.

Con la guía de los criterios de vulnerabilidad provistos por el Ministerio de Servicios Sociales, y la ayuda de su Consejo Local y un comité especial de selección de beneficiarios, Wyzelle calificó para recibir asistencia humanitaria de la OIM. En menos de una semana, sus sábanas con goteras fueron reemplazadas por un techo nuevo. 

“Una casa reparada para la seguridad de toda mi familia, especialmente en esta temporada de huracanes. Me encanta.”, continua Philogene. 

“Llegar a esta etapa no ha sido fácil”, dice Jan-Willem Wegdam, líder de equipo de la OIM en Dominica. “Tuvimos que ser creativos para resolver problemas de adquisición, obtener materiales de construcción escasos, reclutar carpinteros capacitados en el resto del Caribe porque, simplemente, no teníamos mano de obra local suficiente para implementar el trabajo. Hemos trabajado con muchas organizaciones locales e internacionales: Hábitat para la Humanidad, ADRA, All Hands & Hearts, constructores voluntarios de la comunidad menonita y, por supuesto, nuestros carpinteros migrantes”.

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