Reflexiones



Adviento 2018



En este inicio de Siglo XX!, era de la tecnología, de los medios de comunicación de las redes sociales, donde las noticias de toda índole nos avasallan 24 horas al día, 365 días al año. Verídicas, falsas o pre-fabricadas. Donde cualquier hijo de vecino se permite de insultar a Dios, a su propio Padre o Madre y/o al Rey. Solo por conseguir audiencia o muchos me gusta….. 

El hombre moderno ha tomado conciencia que bastante a menudo, los hombres han utilizado las tradiciones religiosas y sociales para aplastar a las personas. En nombre de esas tradiciones, se ha separado el Blanco del Negro, lo cristiano de lo no cristiano, el judío y el árabe, el desequilibrado y el equilibrado, el divorciado y el hombre bien casado, lo anormal de lo normal. En nombre de una tradición social, graves injusticias han sido cometidas. Predicando la Paz y la Ley se ha declarado la guerra. Y así se ha creado un mundo hipócrita, hablando de valores sociales y aplastando a las personas. Se ha aplicado la ley en detrimento sobre todo de las personas sin recursos para defenderse y non obstante nos creíamos justos.

La juventud de hoy, movida por aspiraciones de justicia, de libertad y de vida, frente a esas injusticias e hipocresías ha perdido confianza en la tradición, en la religión y en la autoridad en general, rechazando así en su conjunto, lo que es tiránico, arbitrario, falso, orgulloso e injusto. Y ahí es donde las ordenes de caballerías que tienen un cierto atractivo para muchos jóvenes pueden ser determinante para promover entre ellos, su misión en este mundo y el hecho que es el auténtico patrimonio de la humanidad contenido en un autentica tradición que conduce hacia Dios, la libertad, la Paz interior, el amor universal, la caridad y la verdad.

Claro está que no hago referencia aquí solamente a esos jóvenes revolucionarios que se oponen a toda ley y a todo sistema para gozar única y exclusivamente de su propia libertad, eso ha sido el mal de todos los tiempos. No, hablo de algo mucho más profundo que constituye la crisis actual. Esta crisis se define por el doble racero de nuestra civilización, si se basa sobre los valores Judeo-Cristianos que debía conducirla hacia una libertad de amor interior, ha sido invadida por falsos valores esencialmente materialistas, individualistas, egoístas y ciertamente nocivos para la verdadera vida. Casi siempre en nombre de Dios, de Jesús Cristo o de los profetas hemos hecho lo opuesto a lo que predicaban y demandaban:<<Raza de Hipócritas >> Esas palabras pueden referirse a todos nosotros.

Es bien esa tradición Judeo-Cristiana la que representa la herencia más fundamental y más substancial de la humanidad, es el patrimonio de los tiempos pasados que nos orienta hacia la libertad del Espíritu. Esta tradición es bien la que nos ha dicho: << Maldición a vosotros los ricos, los pudientes, vosotros que os encerráis en vuestros bienes, que reís ahora y que pensáis solamente a vuestras posesiones y a vuestro vientre. Bien aventurados, vosotros, los pobres, los que perdonáis a vuestros enemigos, los que tenéis hambre y sed de justicia, los que rechazáis las distinciones sociales y veis a todos los hombres como hermanos >>. 

Hermanos… Una palabra que se oye a menudo en bocas diversas y en diversos foros, sobre todo religiosos, espirituales, filosóficos, pudientes pero…mi pregunta es ¿Dónde está esa Hermandad en nuestros países, desarrollados, liberados, ricos, cuando todavía se ve a millones de niños pequeños y personas mayores desprovistos de recursos, pidiendo por las calle de nuestras ricas ciudades para poder comer, y digo bien solo comer, y a los que la mayoría de sus conciudadanos no parece, o no quiere ver. Como podemos pretender ser buenas Damas o Caballeros, hermanas y hermanos en Cristo sin prestar atención a Uno y digo bien al menos UNO de esos seres, hermanos nuestros, Necesitados de Pan y Amor.

Esta es la reflexión que os dejo este año 2018 para este tiempo de Adviento que se avecina. 

Gracias por vuestra atención. 



Rafael Príncipe 

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